13 de septiembre. (1)

Discurso al público.


Hay unas diversas pautas a seguir a la hora de hablar al público, de presentar un discurso ante ya sean dos, o cientos de personas. No hay un solo factor a tener en cuenta, pues que tus palabras enganchen y sean escuchadas con gusto, requiere esfuerzo y mucha práctica.

Ante todo, debemos ser buenos con nosotros mismos. Conocernos, y ser sinceros ante lo que somos, pues no podemos esperar de nosotros más de lo que está en nuestras capacidades. 
Nos acostumbramos a ver en televisión a gente dando discursos impresionantes, emocionantes, y que hacen soltar a más de uno alguna lagrimilla; incluso en algunas películas el protagonista da un discurso sin preparación ninguna, y lo parte a su primer intento; pero esto no es así. Somos humanos, no máquinas, y tenemos que desarrollar nuestras habilidades poco a poco, ya que no nacemos con ellas de serie. Por tanto, debemos ser comprensivos con nuestro nivel, y aceptar nuestros fallos y caídas cuando a penas estamos comenzando.

Otra cosa muy importante a la hora de hablar al público, es la comunicación no verbal. Debemos cuidar la postura, los gestos, e incluso nuestra expresión a la hora de hablar.
Los brazos deben ir pegados al torso, pues esto nos evita temblar. La postura debe mantenerse recta, y nuestra actuación ser natural y normal.
A la hora de estar dando el discurso, deben realizarse recorridos visuales, paseando la vista por los rostros de los presentes, y no mantener la mirada fija en un solo punto de la pared. 
Moverse está permitido, pero hay que tener cuidado con no moverse demasiado, pues puede estresarse a los espectadores, o hacer que dejen de prestarte atención por dejar de mirarte. Si corres el peligro de comenzar a dar vueltas por todo el recinto mientras lees tu discurso, es preferible que simplemente te mantengas quieto.
Hay que tener en cuenta la proxémica, según el tipo de personas que te escuchen; es decir, tener cuidado con la distancia que mantienes con estas. No es lo mismo dar un discurso en el sur de España, donde probablemente puedas invadir sin preocuparte en exceso su espacio vital, pero si lo haces en Japón, incomodarías enormemente a tu público.
Por último, y para zanjar el tema de la comunicación no verbal, cabría destacar el atuendo elegido para dar tu discurso, pues no puedes presentarte a dar un discurso sobre economía global con pantalones bombachos y tirantes. Debe cuidarse la situación, y vestirse acorde a esta.

El tercer concepto a tener en cuenta, sería la dicción; es decir, nuestra forma de hablar, explicarnos, la articulación de sonidos al hablar.
Es necesario mantener algún que otro breve silencio, pero no debemos excedernos en cantidad ni en duración. La velocidad a la que hablamos debe ser media; si hablas muy rápido, la gente se perderá; y si hablas muy lento, la gente dejará de escucharte. Es importante también tener cuidado con el tono de voz que utilizamos al expresarnos, pues a veces no nos damos cuenta de si hablamos muy alto o muy bajo. Un ejercicio muy útil para esto es proyectar tu voz en la pared, para comenzar escuchándote, y mantener el tono idóneo.
Hay que esforzarse en pronunciar las cosas correctamente. A veces por tema de acentos o vocalización, puede pasar que nadie te entienda cuando hables. Por esto, hay que esforzarse en la pronunciación correcta de cada palabra.
Bajo ninguna circunstancia ponerse a decir palabrotas o tacos, pues es de mal gusto, y es un discurso, no una charla de barrio.
Otro ejercicio recomendado para mantener el tono de voz y la vocalización es tumbarse boca arriba, y comenzar así a recitar tu discurso.

Por último, encontramos la organización del discurso. Dividiremos este en tres bloques: introducción, desarrollo y conclusión.
En la introducción, debe comenzarse con una introducción de nosotros: decir quienes somos, qué pintamos(en caso de que presentes una obra o una exposición), y los agradecimientos correspondientes según el protocolo.
Tras esto comenzaría el segundo bloque, donde para empezar diremos brevemente el tema sobre el que vamos a hablar, junto con un breve resumen de ello.
Ahora es cuando desarrollaríamos el tema del que vamos a hablar, con imágenes correspondientes a diapositivas, y un minuto por diapositiva.En cada diapositiva y página escrita debe estar puesto nuestro nombre completo y contactos, como e-mail o Instagram. Por cada diapositiva debemos llevar una ficha impresa, de tamaño din A5 y letra grande.
Cuando hayamos terminado este desarrollo, resumimos brevemente, de nuevo, lo que hemos dicho, y de ahí pasaríamos al último bloque, que se basa en una despedida.

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