Exposición. - Las formas del alma.

Esta era una exposición dividida en tres secciones, cada una marcada por un color de pared. La creadora de dicha exposición, reúne un cierto número de artistas y relaciona sus obras, reuniéndolas en estas tres pequeñas subsalas. 

La sala central, a la que se entra desde un principio, es muy orgánica, con cuadros de células, cuerpos y órganos; sin embargo, destaca sobre todo por su pieza central: una escultura de Jesucristo y María, muerta la primera entre sus brazos. Jesús sostiene en una mano un corazón, y María, a su vez, un pañuelo blanco, que no ha caído de su mano al fallecer.
Podemos ver por toda la escultura unos patrones como representando venas o nervios, ramificándose en un color rojo. Si nos fijamos con detenimiento, veremos que algunos de estos patrones tienen relieve y un color más intenso, estos cubren el cuerpo de Jesucristo por entero. Sin embargo, a penas sí hay ramificaciones con relieve en el cuerpo de maría, representando cómo la vida la abandona.



La sala de la derecha, emana fantasía. Hay obras infantiles, simples, o de simple y pura fantasía: hay cuadros y esculturas de pequeños gnomos y elfos. La mayoría de las obras de esta sala parecían hechas por un niño.









La sala de la izquierda, por el contrario, es más oscura, profunda y lúgubre. Las obras rebosan sentimiento, y sus tonalidades son oscuras y frías.



Entre las salas encontramos una parte con la pared de color grisáceo claro; esta zona es la zona media, el paso entre la sala central y las otras dos, pues no encajan en ninguna de las tres.


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